0 0
Read Time:3 Minute, 36 Second

El magnesio, un mineral vital encontrado en alimentos como legumbres, verduras de hoja verde, cereales integrales y frutos secos, es esencial para mantener la vitalidad de los tejidos y fibras musculares. Un problema común como despertarse en mitad de la noche debido a un calambre puede ser tanto incómodo como doloroso, afectando negativamente el descanso.

Roberto Lowenstein, kinesiólogo de la Fundación Favaloro y osteópata del Centro Kineos, explica que los calambres son tensiones musculares excesivas que el cuerpo usa como señal de alerta. Estas pueden indicar un exceso de esfuerzo, negligencia o falta de nutrientes, según el National Institutes of Health.

Los espasmos musculares son contracciones involuntarias y dolorosas que pueden durar desde unos segundos hasta varios minutos, afectando grupos musculares específicos o incluso una sola fibra.

Estos espasmos pueden ser provocados por diversas causas, como estrés deportivo o malas posturas cotidianas. Factores como la falta de flexibilidad, el sedentarismo y la deficiencia nutricional, especialmente de magnesio, son cruciales.

Lowenstein señala que el magnesio es fundamental para proporcionar estructura y vitalidad a los músculos, y su deficiencia puede provocar un mal funcionamiento y colapso muscular.

Según un estudio de la Universidad Médica de Carolina del Sur, el 60% de los adultos experimentan calambres en algún momento de sus vidas. La frecuencia de estos aumenta con la edad, debido a la deshidratación, la falta de nutrientes o diversas enfermedades.

Importancia del magnesio

El magnesio es esencial para la salud, ya que participa en más de 300 procesos enzimáticos del cuerpo. Gabriel Lapman, médico nefrólogo y autor de “Menos pastillas, más zapatillas”, destaca su importancia en la transmisión de señales nerviosas, la contracción muscular y la regulación de la presión arterial.

Este mineral también es crucial para la producción de energía, la síntesis de proteínas, el equilibrio de la glucosa en sangre y la formación de huesos, actuando en sinergia con el calcio y la vitamina D.

Ramiro Heredia, médico clínico del Hospital de Clínicas José de San Martín, indica que la falta de magnesio puede causar calambres nocturnos en mujeres embarazadas, especialmente en las pantorrillas. La incidencia aumenta progresivamente durante el embarazo, alcanzando hasta un 50% en las etapas finales.

Según el National Institutes of Health, la ingesta diaria recomendada de magnesio varía según la edad y el género. Se sugiere que los hombres adultos consuman entre 400 y 420 miligramos, mientras que las mujeres deberían ingerir entre 310 y 320 miligramos. Para las embarazadas, la recomendación es de 350 a 360 miligramos.

Este esencial nutriente se halla en una amplia gama de alimentos. Lapman enumera como fuentes principales las legumbres, frutos secos, cereales integrales, y verduras de hoja verde como espinaca o kale, además de leche y yogur.

Por ejemplo, la Universidad de Harvard señala que media taza de espinaca cocida aporta 78 miligramos de magnesio, y ¾ de taza de cereales de salvado proporciona 64 miligramos.

Sin embargo, una alimentación saludable y balanceada no siempre garantiza una adecuada absorción de magnesio. Lapman advierte que problemas digestivos y gastrointestinales como la celiaquía pueden impedir la absorción efectiva. Además, ciertos medicamentos, como los antibióticos, pueden afectar la capacidad del organismo para asimilar el magnesio.

A corto plazo, la carencia de magnesio no suele causar síntomas notorios, ya que los riñones contribuyen a conservarlo en el cuerpo. No obstante, la deficiencia prolongada puede provocar dolores óseos, calambres, entumecimiento, hormigueo, y anomalías en el ritmo cardíaco, según la NIH.

Por otro lado, un exceso de magnesio, conocido como hipermagnesemia, puede causar síntomas como fatiga, debilidad muscular, vómitos, problemas respiratorios, irregularidades cardíacas y deterioro mental, particularmente en personas con insuficiencia renal.

Estrategias para prevenir calambres

Lowenstein sostiene que aunque los calambres son comunes, hay maneras de prevenirlos o reducir su frecuencia. Adoptar un estilo de vida saludable es fundamental, incluyendo una dieta rica en frutas y verduras, las cuales son fuentes de vitaminas y minerales esenciales para el organismo.

El descanso adecuado es otro aspecto clave, permitiendo al cuerpo recuperarse del estrés diario. Además, se recomienda realizar ejercicio físico regular, acompañado de una adecuada elongación antes y después de entrenar para evitar lesiones y excesos.

En situaciones donde los calambres son frecuentes, dolorosos y afectan zonas inusuales o interfieren con un descanso reparador, Heredia aconseja buscar atención médica. Sin embargo, si no se presentan estos problemas, no hay motivo de preocupación, asegura el médico.

Happy
Happy
0 %
Sad
Sad
0 %
Excited
Excited
0 %
Sleepy
Sleepy
0 %
Angry
Angry
0 %
Surprise
Surprise
0 %